Alemania: “Huelgas salvajes” en la industria metalúrgica

«¿Los patrones quieren lucha de clases? ¡La tendrán!»

El 23 de junio se publicó una declaración firmada por 700 delegados sindicales de IG Metall en la planta de Mercedes de Untertürkheim:

«Ya basta. ¡Protesta, resistencia, huelga! ¿Los patrones quieren lucha de clases? ¡La tendrán!».

En nombre de 16 000 trabajadores sindicalizados, exigen a la dirección de IG Metall que:

«Organice manifestaciones contra la codicia de los patrones, contra el gobierno y por un futuro mejor. Hasta llegar a la huelga. Y si los dirigentes sindicales titubean, entonces nos las arreglaremos por nosotros mismos».

Precisamente, el 26 de junio, los trabajadores metalúrgicos de Mercedes provocaron una “paralización de la producción”.

En un volante explicaron:

«El equipo del turno matutino no los recibe hoy al completo: más de 500 compañeros del pabellón 9 decidieron, durante la pausa para comer, que, puesto que nuestros hijos tienen derecho a un día libre debido a la ola de calor, debíamos ocuparnos de ellos.

Esta tensión se debe a las exigencias que nos impone la dirección: quieren obligarnos a trabajar más tiempo y reducir nuestros salarios. Al mismo tiempo, el gobierno debate la jubilación a los 70 años y otros recortes masivos en salud, pensiones y educación… ¡No aceptamos!».

Esto es lo que se conoce como una “huelga salvaje”. De este modo, comienza a perfilarse una nueva situación en la lucha de clases.

Como escribieron los trabajadores de Untertürkheim:

«Si los dirigentes sindicales titubean, entonces nos encargaremos nosotros mismos».

«Si los dirigentes sindicales titubean, entonces nos encargaremos nosotros mismos»

Frente a los ataques contra los salarios y a la amenaza de eliminar la semana laboral de 35 horas —Mercedes quiere regresar a las 40 horas—, los trabajadores toman la iniciativa de paralizar el trabajo y acompañan esta acción con una declaración de guerra contra el gobierno, que pretende destruir las pensiones, el derecho a las bajas por enfermedad y la educación.

La dirección de IG Metall se ve obligada a intentar “recuperar” y encauzar estas luchas, que no ha podido controlar.

Por ello, convocó para el 3 de julio, en todas las plantas de Mercedes, concentraciones frente a las puertas de las fábricas, presentadas como:

«El inicio de un verano y un otoño calientes».

Sin embargo, se llama a los trabajadores a movilizarse por separado, empresa por empresa, y no de manera unificada, reuniendo a los trabajadores de Volkswagen, Ford, Stellantis, Mercedes y otras compañías.

Además, la dirección de IG Metall eliminó de las convocatorias a las concentraciones el rechazo a las medidas antiobreras del gobierno de Merz —contra la economía de guerra y contra la guerra misma—, permaneciendo prisionera de la llamada unión sagrada.

Pero ¿hasta cuándo conservará la capacidad de imponer disciplina entre los trabajadores sindicalizados dentro de las fábricas? ■

De nuestro corresponsal, H.-W. Schuster
2 de julio

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