
La inteligencia artificial (IA) ¿podría un día escapar a todo control humano y conducir a la destrucción de la humanidad? Esa es la alerta lanzada por el investigador en IA Jacob Coxon el 9 de septiembre: “Ninguna de las dos empresas (Open AI y Anthropic) actúa de manera responsable. Trabajan hacia una superinteligencia capaz de mejorarse ella misma y juegan con nuestras vidas. Las gentes que construyen la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que termine la década. ¡No es un golpe de marketing!” Declaraciones cuanto más inquietantes cuando los temores de Coxon fueron confirmados por otros: “Las sociedades dominantes del sector de la IA dicen ver acercarse es estadio del “auto mejoramiento recursivo”, más allá del cual un modelo podría concebir solo a su sucesor, fuera de todo control humano”. (Le Monde del 9 de septiembre). A tal punto que Dario Amodei, dirigente de una de las principales empresas de desarrollo de la IA, Anthropic, hizo un llamado a la desaceleración del desarrollo de la IA … ¡y recibió el apoyo de sus concurrentes Sam Altman por OpenAI y Elon Musk!
Pero para Donald Trump esto no es concebible. Respondiendo a las alertas lanzadas, el presidente estadounidense indicó: “Escuchen, nosotros estamos delante de China en el dominio de la IA… Y francamente, yo quiero que eso perdure, ¡ya que quien gane la carrera de la IA, será el vencedor!” Una aseveración que, en el modo de producción capitalista, la búsqueda de la ganancia pasa antes que nada… incluso antes que la supervivencia de la humanidad. ¡Lo que plantea la cuestión no de reformar ese sistema, sino de derrocarlo!
Camille Adoue

