Alemania: Lo que revela el resultado de las elecciones municipales en el estado de Baja Sajonia

El rechazo al plan de despidos en Volkswagen

El domingo 13 de septiembre se celebraron las elecciones municipales en el estado de Baja Sajonia. La CDU —partido de derecha que participa en el gobierno federal en coalición con el Partido Socialdemócrata, SPD— obtuvo el 27,7 %, es decir, 4 puntos menos que en las elecciones anteriores, mientras que el SPD —que encabeza el gobierno regional— consiguió el 24,5 %, lo que representa una caída de 5,5 puntos.

La AfD quedó en tercera posición, alcanzando el 16,5 % de los votos. Die Linke obtuvo el 6 % y logró más que duplicar su resultado anterior.

La elección era seguida con especial atención porque, siete días antes, Alternativa para Alemania (AfD) —partido de extrema derecha abiertamente nostálgico de Hitler— había obtenido el 44 % de los votos en las elecciones regionales del estado de Sajonia-Anhalt.

Precisamente el 13 de septiembre, 150 000 manifestantes —entre ellos numerosos jóvenes— marcharon en veinte ciudades de Alemania contra la AfD y la extrema derecha.

El resultado de estas elecciones municipales es aún más significativo porque en Baja Sajonia trabajan más de 100 000 empleados en seis plantas de Volkswagen.

El grupo empresarial, que pretende llevar adelante 100 000 despidos a escala mundial, prevé solamente en Baja Sajonia el cierre de las plantas de Hannover y Emden, así como la venta de la planta de Osnabrück al grupo armamentístico israelí Rafael.

Este plan de despidos obtuvo el visto bueno de la dirección del sindicato IG Metall, que votó a favor durante la reunión del consejo de administración del 3 de septiembre, así como la aprobación del primer ministro socialdemócrata de Baja Sajonia, para quien se trata de «un camino hacia la transformación necesaria».

Este último exigió que no hubiera «ninguna idea tabú», al mismo tiempo que celebró el «Domo de Hierro para Alemania y Europa», que deberá producirse en la planta de Osnabrück.

Por lo tanto, no es casualidad que en todas las ciudades donde existen plantas de Volkswagen, como Wolfsburg, Osnabrück y Hannover, los resultados electorales estuvieran marcados por un fuerte retroceso de la CDU y, sobre todo, del SPD, el partido tradicional de la clase obrera, así como por un aumento de la abstención.

También fue en estas ciudades donde Die Linke registró sus mayores avances: triplicó su resultado en Osnabrück, alcanzando el 12,66 %, y lo duplicó en Hannover, con el 12 %.

De esta manera, a través de la abstención y del voto por Die Linke, la clase obrera buscó expresar su rechazo a la política de los dirigentes socialdemócratas que, ya sea al frente de IG Metall o del gobierno regional, aprobaron el plan de despidos.

Estos resultados confirman nuevamente el llamamiento realizado, después del 6 de septiembre, por el Comité por un Partido Obrero: es precisamente la capitulación de los dirigentes del movimiento obrero frente a la clase capitalista la que empuja actualmente a sectores desesperados de la clase obrera y de la pequeña burguesía hacia la desmoralización y hacia la trampa de la AfD.

Pero la clase obrera alemana no ha sido derrotada.

Corresponde a los trabajadores y a los jóvenes de Alemania imponer a sus dirigentes una ruptura con la burguesía; imponer un frente único de los trabajadores y de las organizaciones sindicales y políticas contra la política de guerra y de destrucción social del gobierno, contra los despidos y contra la división entre los trabajadores alemanes y los trabajadores inmigrantes.

H.-W. Schuster

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