
Con nuestras corresponsales del Movimiento Espontáneo de Mujeres Afganas (SMAW)
A finales de septiembre, al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, varias reuniones estuvieron dedicadas a la situación de las mujeres afganas. El Movimiento Espontáneo de Mujeres Afganas lamenta que los dirigentes se hayan «limitado otra vez a discursos engañosos» y condenas verbales sin anunciar ninguna medida vinculante.
Las militantes del SMAW denuncian las «lágrimas de cocodrilo» de gobiernos que defienden a las mujeres afganas desde la tribuna de la ONU mientras entregan las embajadas afganas a los talibanes o mantienen relaciones oficiales con sus representantes.
También señalan la responsabilidad de la llamada «comunidad internacional», que envía cada semana «más de cuarenta millones de dólares» a Afganistán bajo la cobertura de ayuda humanitaria. Según ellas, esas ayudas han permitido que la moneda afgana conserve su valor frente al dólar y han contribuido a prolongar «el régimen medieval de los talibanes».
Mientras tanto, cientos de militantes perseguidas esperan en países vecinos una respuesta a sus solicitudes de asilo. Otras, dentro del país, viven clandestinamente «para escapar de la detención y la ejecución», sin recibir ayuda alguna.
El 26 de septiembre, mientras los discursos se sucedían en Nueva York, los talibanes azotaban y detenían a decenas de mujeres en Herat y Kabul por considerar que su hiyab no era conforme. Desde entonces no se tienen noticias de ellas.
Para el SMAW, la complacencia internacional ha alentado al régimen a endurecer la represión. Las mujeres afganas exigen que «los talibanes rindan cuentas por sus actos misóginos y por el apartheid de género». Piden que cualquier relación con ellos esté «condicionada al fin de las violaciones de los derechos de las mujeres» y que la ayuda se canalice mediante «un mecanismo transparente, condicionado al respeto de los derechos humanos».
Reclaman además la liberación de las presas y el «tratamiento urgente de las solicitudes de asilo de las militantes en peligro». A quienes se dicen defensores de los derechos de las mujeres les lanzan un llamado: «Actúen en lugar de limitarse a consignas y, en vez de normalizar a los talibanes, exijan que rindan cuentas».

