“Avanzando en el camino de la Internacional de los Trabajadores”

Camarada Daniel Gluckstein

Discurso de  Daniel Gluckstein, coordinador del COI, secretario Nacional del POID, en el mitin internacional del Primero de Mayo

Apreciados hermanos y hermanas, amigos compañeros:

Me llamo Daniel Gluckstein. Soy, con el compañero Nambiath Vasudevan, uno de los dos coordinadores del Comité Obrero Internacional contra la Guerra y la Explotación, contra el trabajo precario y por la Internacional Obrera.

Es indiscutible que la crisis que enfrenta la humanidad es la peor crisis en décadas y décadas. Que yo sepa, el virus Covid-19 es, la consecuencia, de un proceso natural, pero la rápida propagación de este virus es el resultado de la falta de investigación científica sobre este tipo de coronavirus en los últimos 20 años. Es la consecuencia del cierre de hospitales y la ausencia de servicios de salud ey de medicamentos en todo el mundo.

Todos estos fenómenos  son el producto de la ávida búsqueda de ganancias. Muchos oradores que se han expresado antes que yo han señalado el hecho que patrones y gobiernos se han servido de la oportunidad abierta por el coronavirus para lanzar una nueva ola de ataques contra la clase obrera. Desde el inicio de la pandemia, millones de trabajadores han sido despedidos. El hambre se está extendiendo por todo el mundo. Millones de personas están muriendo.

Diferentes oradores han hecho esta acusación y tienen razón. Se trata aquí de fenómenos de los cuales ninguno es el producto de las leyes de la naturaleza, provienen de políticas destructoras aplicadas en todo el mundo por todos los gobiernos que están al servicio del sistema capitalista, sistema que se asienta en la propiedad privada de los medios de producción. ¿Por qué que estamos reunidos este Primero de mayo?. Estamos reunidos porque no podemos aceptar la idea de que estábamos condenados a esta pandemia. No podemos aceptar la idea errónea de que todos somos iguales frente a esta pandemia: la idea de que los trabajadores y los patrones, los ricos y los pobres son iguales ante la pandemia. Esto no es cierto.

Al contrario, todo lo que sucede hoy en cada país muestra que, a través de esta pandemia, la lucha entre la clase obrera y la clase capitalista se agudiza día a día.

La compañera Christel, que habló antes que yo, explicó lo que está sucediendo en mi país, Francia. Podéis imaginar qué en Francia, uno de los países más ricos del mundo, la pandemia comenzó hace más de dos meses y que hasta la fecha no hay suficientes tapabocas, pruebas de detección, no hay suficientes equipos de protección para toda la población. La pandemia empezó hace más de dos meses y hasta la fecha este Primero de mayo no hay suficientes tapabocas, suficiente protección para la población. Inclusive el gobierno que ha mentido sobre este problema, debe reconocer que en las próximas dos o tres semanas no habrá todo lo que es indispensable.

La primera decisión del gobierno francés fue pedirle al Parlamento que aprobara una ley que otorgue a los bancos 343 mil millones de euros para ayudar a los capitalistas. Sí, 343 mil millones de euros. Esta enorme masa de dinero representa casi el equivalente del presupuesto anual de Francia. La ley fue adoptada el 19 de marzo por todos los diputados -de la extrema derecha a la extrema izquierda. Una de las condiciones para la asignación de estos fondos es que los patrones den prueba de su determinación para organicen la supresión de empleos en sus fábricas y despidan a sus obreros.

Al mismo tiempo, el gobierno acordó 5 euros a cada persona que solicitase ayuda alimentaria y hay millones de personas que solicitan la asistencia alimentaria en Francia. Y al mismo tiempo los fondos otorgados a bancos y capitalistas ascienden a 400 mil millones.

Esto no es particular a Francia. Es la situación con la que los trabajadores de todo el mundo están familiarizados, en la que todos los gobiernos en los últimos 30 a 40 años se han doblegado a los dictados del FMI y la Unión Europea. Se sometieron y acordaron cerrar hospitales, atacar la Seguridad Social y los sistemas de salud. Acordaron recortar los presupuestos públicos para ayudar a los patrones a obtener más ganancias.

En el curso de los últimos cuarenta años, en Francia, estas políticas contra la clase obrera, contra los servicios públicos, han sido aplicadas en nuestro país por los llamados gobiernos de derecha y por los llamados gobiernos de izquierda.

Y hoy en el Parlamento, todos los diputados que afirman ser representantes de la clase obrera, o al menos de los partidos políticos de “izquierda”, han acordado otorgar 300 mil millones de euros a patrones y bancos.

Esto plantea un grave problema

Mucha gente en mi país y me parece que es el caso en otros países, llaman a una especie de “unión nacional” e inclusive “un gobierno de unión nacional” para hacer frente a la pandemia. Conocemos la historia. Cuando los patrones hablan de unión nacional, ¡los trabajadores tienen que buscar en sus bolsillos y verificar que no les hayan robado su dinero! Cuando los patrones hablan de unión nacional, podéis estar seguros de que lo que quieren decir es que todos tienen que unirse para defender los intereses de los patrones y sus ganancias. Por eso nuestro partido político, el Partido Obrero Independiente Democrático, en Francia defiende la necesidad de allanar el camino por un gobierno de unidad obrera, en oposición a un gobierno llamado de unidad nacional. Nuestro partido ha declarado públicamente que es necesario un gobierno de unidad obrera para tomar las medidas de emergencia que exige la situación.

Esto significa una prohibición de despidos.

Esto significa mantener y garantizar todos los salarios.

Esto significa requisar los 300 mil millones de dólares ofrecidos a bancos y capitalistas, y usar esa enorme suma para aplicar medidas de emergencia en el empleo, la salud, la escuela, los servicios públicos.

Esto significa la nacionalización sin indemnización ni compensación de los bancos y de todas las empresas capaces de desarrollar la producción en masa de pruebas de detección, máscaras y todos los medios de protección.

Esto significa nacionalización para planificar la producción y distribución gratuita de alimentos. Y así sucesivamente.

Sabemos que en cada país, tales medidas de emergencia deberían estar al orden del día. Pero esto significa que la lucha de la clase obrera debe tratar de imponer este tipo de medidas de emergencia, y NO el tipo de medidas que se están aplicando en este momento con el único propósito de proteger los intereses de los patrones y los bancos.

Sabemos que, para los compañeros de países pobres, es difícil creer que incluso en los países más ricos falten de todo para defender a la clase obrera. Esta es la expresión de la unidad de la clase obrera. Países pobres, países ricos, países imperialistas y países oprimidos: todos nosotros sufrimos las consecuencias de la profunda crisis del sistema capitalista.

¿Es posible encontrar una solución que satisfaga las necesidades vitales de la clase obrera? Si es posible. Tal solución debe ser independiente de los patrones y de la burguesía. Tal solución requiere una condición: preservar la independencia de la clase obrera y de sus organizaciones.

La prioridad debe ser de hacer todo lo posible para salvar a la humanidad. Los medios existen, la riqueza existe, los recursos existen para satisfacer las necesidades de los 8 mil millones de habitantes de este planeta, para que tengan la posibilidad de escapar al hambre, la posibilidad de tener medios para recibir atención médica, La posibilidad de ofrecer educación a todos los niños.

Sabemos que estos recursos existen. Pero también sabemos que han sido confiscados por una pequeña minoría de explotadores y especuladores.

Reunidos hoy aquí, sabemos que lo que tenemos en común supera lo que podríamos tener en común con los capitalistas y los gobiernos de cada país.

La historia del movimiento obrero es la historia de las tentativas por reagruparse y construir juntos. Tenemos que guardar en memoria el hecho de que, hace un poco más de siglo y medio, fue fundada en Londres , (Gran Bretaña),la primera Internacional -La Asociación internacional de los trabajadores- reagrupando a las corrientes y tendencias que existían en el seno del movimiento obrero.

Los nombres de Karl Marx y Friedrich Engels son conocidos en el mundo entero; pero, en el marco de esta primera Internacional, gran parte no compartía las concepciones de muchos otros, acerca de los que quería decir socialismo o emancipación obrera. Muchos de ellos eran sindicalistas, algunos estaban más o menos cerca de los anarquistas, otros pertenecían a diferentes tipos de grupos socialistas. Pero todos compartían el punto de vista siguiente: esas diferentes corrientes, esas diferentes tendencias, cualesquiera fueran sus desacuerdos, eran miembros de la misma Asociación internacional porque comprendían que los intereses de la clase obrera y los intereses de la clase capitalista eran diametralmente opuestos.

Por consiguiente, compartían la idea de que las organizaciones obreras deben defender y preservar su independencia. Compartían también la idea de que si la clase obrera está dispuesta a defenderse, debe afirmar la lucha por cada reivindicación particular, por muy limitada que sea. Comprendían que la clase obrera debe apoderarse de las reivindicaciones de todos los sectores oprimidos, enfrentados a la opresión nacional, a la opresión racista, a la opresión de las mujeres y la opresión sexista, y a todas las formas de opresión y de discriminación.

Hace un siglo y medio, los miembros de esta Asociación Internacional de Trabajadores, compartían otro punto de vista. Es que la clase obrera tenía el deber de combatir no solo por las reivindicaciones económicas, sino que los trabajadores debían combatir por liberarse del sistema capitalista. Comprendían que la reivindicación más importante, era que los trabajadores debían apoderarse de poder con el fin de reorganizar el conjunto de la sociedad y el conjunto de la economía sobre une base nueva. Comprendían que la socialización de los medios de producción permitiría que la riqueza pertenezca a los que producen esa riqueza, es decir a la clase de los productores, la clase obrera.

Es cierto que esto remonta a un siglo y medio, pero pensamos que construir una Internacional obrera está más que nunca, de actualidad. Sabemos que el movimiento obrero, el movimiento de la clase obrera, tiene una larga historia, que ha conocido muchos combates, algunos han acabado con victorias, otros con derrotas. Sabemos que el movimiento obrero ha atravesado muchas crisis, conocido muchas desilusiones. Pero nos parece que no tenemos otra opción que continuar este camino: el porvenir de la humanidad depende la capacidad de la clase obrera a preservarse de la barbarie del sistema capitalista que conduce la humanidad a la destrucción, en nombre de la era de la “mundialización”. ¿Qué significa la mundialización para la clase capitalista?

¿Qué significa la globalización para la clase capitalista? Es el derecho de saqueo y dislocación. También significa el derecho de los capitalistas a expulsar a millones de sus hogares, obligarlos a tomar el camino del exilio para que terminen en las cárceles, o en campamentos o se ahoguen en el mar.

La clase obrera debe reunir toda su fuerza. Ha llegado la hora de la Internacional de Obrera. Cualesquiera que sean las diferencias entre nosotros, entendemos que tenemos un destino común. Entendemos que estamos luchando contra el mismo enemigo, contra estos gobiernos y esos patrones que solo buscan aumentar sus ganancias, desarrollar la economía de armas, produciendo más y más armas, provocando cada vez más guerras contra los pueblos, y construyendo más y más muros para dividirlos.

Pero tenemos que entender, como dijo el compañero de Filipinas antes que yo, que la crisis actual brinda la oportunidad de allanar el camino para millones y millones de personas. Debemos entender que el objetivo de la lucha no es encontrar un nuevo tipo de capitalismo. El objetivo no puede ser producir un capitalismo más moderado y humano.

La cuestión no es, como dicen algunos, luchar contra el “neoliberalismo”. Debemos dejar en claro que los responsables de la crisis actual no son los que administraron mal el capitalismo. El sistema capitalista es culpable como tal; La propiedad privada de los medios de producción es culpable.

Sabemos que la clase trabajadora y los pueblos oprimidos están pasando por tiempos difíciles en todo el mundo, y sabemos que experimentaremos tiempos aún más difíciles en el próximo período. Entendemos que esta gigantesca crisis implica una destrucción masiva de las fuerzas productivas y, en primer lugar, la destrucción masiva de la principal fuerza productiva: el trabajo del trabajador explotado. La clase capitalista hará todo lo posible para que los trabajadores paguen por la crisis. Ya han comenzado a hacer discursos para explicar que la situación está alimentando una deuda cada vez mayor.

Explican que será necesario pagar esta deuda, que el pueblo, los trabajadores deberán endosa los pagos de la deuda.

Entendemos que el sistema capitalista está condenado; la crisis actual demuestra que este sistema no tiene forma de salvar a la humanidad. Es por eso que somos conscientes de que sean cuales sean nuestras diferencias, independientemente del color de nuestro pellejo, de nuestro idioma, de nuestras creencias, de nuestras tradiciones nacionales con sus diferencias sociales, políticas y religiosas, los hombres mujeres, niños, jóvenes, ancianos, todos somos parte de la clase obrera mundial. Es por eso que, respetando estas diferencias, tenemos la responsabilidad de ir más allá en el camino de una Internacional Obrera.

El camarada Vasudevan nos recordó que nos encontramos en Mumbai, India, en una fructífera Conferencia a finales de 2016. Varios militantes obreros participaron en esta conferencia, muchos de los cuales estaban involucrados en los sindicatos de sus países. Otros delegados estaban más involucrados en la acción política. Muchos de los participantes en esta conferencia no afirmaron tener una corriente política específica. Otros no ocultaron su origen político. Algunos afirmaron ser parte de la tradición socialista, otros, comunistas y otros eran miembros de la corriente trotskista, lo cual es mi caso, y otros de las corrientes del movimiento obrero en general.

Pero todos juntos, hemos decidido lanzar este nuevo marco respetando la diversidad de esta conferencia sobre la base común de la lucha por la independencia de clase y por la internacional de los trabajadores.

Y como el camarada Vasudevan también nos recordó la decisión que tomamos hace unos meses de convocar una nueva Conferencia Mundial contra la guerra y la explotación y para una Internacional Obrera.

Esta conferencia debía tener lugar en Paris, en noviembre del 2020. Nadie puede decir hoy si estaremos en condiciones de organizar esta conferencia mundial en el momento previsto, porque nadie sabe cuál será la situación en los meses que vienen. Y nadie sabe si, a través del mundo, los camaradas podrán desplazarse y reunirse. Pero con esta declaración hacemos el compromiso solemne, ante esta reunión pública del 1° de mayo 2020, que si no es en noviembre será en diciembre, y si no es en diciembre será en el 2021. Pero esta conferencia mundial contra la guerra y la explotación tendrá lugar, ocurra lo que ocurra.

Ha llegado el momento de que los trabajadores luchen juntos en cada país. Ha llegado el momento de avanzar en el camino de la Internacional de los Trabajadores para luchar por la reorganización de toda la sociedad y la economía, para satisfacer las demandas de la mayoría de las personas. Antes de concluir esta reunión, me gustaría agradecer a todos los oradores de los diferentes países y continentes y también a las decenas y decenas de camaradas que ayudaron a organizar esta iniciativa, los camaradas que nos ayudaron a superar prueba de contención, lo que significa que todos estamos obligados a aislarnos en casa. También quiero agradecer a todos los técnicos y traductores, a todos los que lo hicieron al servicio de la clase obrera y a todos les decimos mil gracias.

Camaradas y amigos, hermanos y hermanas, agrupémonos y aportemos nuestro apoyo al llamado a una Conferencia Mundial. Vosotros que participáis en este mitin, estáis invitados a unirse a nosotros. Sea parte de este proceso. Firme el llamado a la Conferencia Mundial.

¡Viva la clase obrera!

¡Viva la Internacional Obrera! ¡Trabajadores de todos los países, uníos!

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