Dos años después, ¿cuál es la situación en Argelia?

Presentación.

Hace dos años, el pueblo argelino se levantaba contra el quinto mandato presidencial y con la voluntad de “deshacerse” del régimen en su totalidad (ver puntos de referencia más abajo). No hay lugar aquí, faltos de espacio, de venir al recuento del conjunto de los eventos que se han desarrollado desde entonces, mismos que hemos retomado abriendo nuestras columnas a los militantes obreros argelinos. ¿Cuál es la situación en Argelia dos años después del inicio del Hirak (movimiento popular)? Publicamos esta semana puntos de vista de nuestros corresponsales que permitirán a nuestros lectores hacerse una opinión.

“La unión de las reivindicaciones sociales y democráticas”

Boualem Ziani, militante del sindicato autónomo de trabajadores de la educación y de la formación (Satef)

“El levantamiento de febrero del 2019 es consecuencia de luchas inacabadas, de las derrotas, las traiciones y las desviaciones de las esperanzas de las masas y del pueblo argelino, que nunca ha dejado de plantear con fuerza su derecho a ganar su independencia y su libertad. La problemática que se nos plantea es la siguiente: las reivindicaciones sociales y sindicales no encuentran respuestas positivas en el marco de este sistema, el mismo en pie desde 1962. La esperanza renacerá a partir de la unión de las reivindicaciones sociales con las democráticas, en un movimiento unitario que va dirigiendo su combate hacia la ruptura radical con el régimen. Eso pasa por el combate por la elección de una Asamblea constituyente soberana. Es la única respuesta política a una crisis que se vive hasta nuestros días. Entre los de abajo y los de arriba, la ruptura es total. Es imperativamente necesario que las fuerzas sociales en lucha construyan un instrumento de combate, único escudo ante la ofensiva liberal. La huelga general es todavía de actualidad. Está en la orden del día.”

“La lucha por la emancipación popular continúa”

Yuva Chait, joven militante.

“Hace dos años, exactamente, el pueblo argelino se sublevaba para decir “¡Es suficiente, es ya demasiado!” Millones de personas de todos los puntos cardinales rompieron el muro del miedo y descendieron a las calles para desafiar a un poder despótico y corrupto, suscitando con ello una gran admiración a escala internacional.

La decisión de renovar en su cargo a Bouteflika para un quinto mandato, sin tomar en cuenta su estado de enfermo encamado y el caos engendrado por su política (desempleo de masas, baja continua del poder de compra, degradación sin precedente del sistema educativo y sanitario, corrupción de las élites y represión política), fue recibida como una humillación más, como la gota de agua que derrama el vaso.

Tomado al desprovisto, el estado mayor de la armada, en los comandos del Estado desde la época de la independencia, ha utilizado subterfugios para intentar frenar el sobresalto popular: espectro de la década del terrorismo, amenaza con la “sirianización” de Argelia, intento de prolongar el cuarto mandato, arresto de muchos hombres de negocios, de ministros y de primeros ministros e incluso generales, prohibición del emblema amazigh para dividir, como de costumbre, Kabyles y árabes. Todas las maniobras maquiavélicas fueron derrotadas en las calles. Un eslogan faro resume él solo la determinación inquebrantable del pueblo argelino por terminar con aquellos que han confiscado su independencia y prolongado su sometimiento: “Yetnahaw Gaa” (¡Que se vayan todos!).

Durante más de un año la movilización popular no ha dejado de intensificarse, con los cantos y las reivindicaciones que atestiguan la gran madurez política de los manifestantes en cólera. La Casa d´El Mouradia, canto compuesto por los Algerois venidos de barrios populares, se ha vuelto el himno del Hirak, ¡incluso ha sido retomado en las manifestaciones de chalecos amarillos en Paris! Expresa el profundo malestar de esa juventud sumida en la miseria y el asco que les inspiran esos políticos agusanados que se atiborran del dinero público. O bien slogans como” Bled bladna u ndiru rayna” (este país es nuestro, haremos de él lo que queramos), “El poder al pueblo”, “no al bandidaje de nuestro subsuelo”, “Hna wled Amirouche (héroe de la guerra de liberación nacional), marche arriere manwaluch” (somos hijos de Amirouche, no daremos un paso atrás), reflejan el deseo de este pueblo para ejercer su soberanía plena y entera y, sobre todo, su apego a la revolución de noviembre de 1954, ya que muchos ven en el Hirak la voluntad de completar la independencia del país.

Hoy en día, a pesar de la suspensión de contestaciones a causa de la pandemia y el regreso de ciertos buitres que intentan retomar el control de la situación con el fin de interrumpir el proceso revolucionario, el espíritu de la revuelta está vivo y la flama del Hirak permanece iluminada. Ella nos esclarece el camino hasta la victoria final, es decir, hasta el pleno dominio de nuestra soberanía y de nuestras riquezas nacionales y sobre las instituciones”.

“Queremos decidir sobre nuestro futuro”

Abdelkader Bentaleb, militante del Comité de organización de los socialistas internacionalistas de Argelia (COSI)

La menor reivindicación democrática o social produce un enfrentamiento entre los trabajadores y los diferentes niveles del régimen. Las luchas están invariablemente dirigidas contra la política del gobierno de facto. Desde el 22 de febrero del 2019, la aspiración masivamente expresada es siempre la misma: ¡queremos decidir sobre nuestro futuro! Para eso, es necesario que el régimen salga por la puerta. A pesar del confinamiento, que impide las grandes manifestaciones, el sentimiento de las masas es siempre el mismo. Se expresa de manera diferente, teniendo en cuenta el contexto. El 12 de diciembre del 2019, la elección presidencial fue masivamente rechazada. Las argelinas y los argelinos reiteraron su oposición refunfuñando el referéndum del 1° de noviembre. Las luchas obreras y populares se reiniciaron después de un corto período de disminución.

Tradujimos ese sentimiento colocando centralmente en la orden del día la reivindicación democrática que corresponde a la situación: la elección de la Asamblea constituyente soberana. Se trata de una vía que permitirá a las masas formular ellas mismas la forma y la naturaleza de su poder. En el curso de ese combate, en el que ya estamos inscritos, proponemos un programa de satisfacción de todas las reivindicaciones sociales y democráticas. Solamente puede ser aplicado por un gobierno de las organizaciones obreras unidas quienes, por lo mismo, deben romper con la menor relación que mantienen con el régimen, la burguesía y sus partidos. Para eso, será necesario construir un instrumento que le hace falta a la clase obrera: el partido obrero”.

En Laghouat: “Vuestra política nos matará más que el coronavirus”

En el trascurso de dos semanas, la población de esta ciudad del sur, esencialmente compuesta de jóvenes, se congregó en el centro de la ciudad. Los que tomaron la palabra ofrecieron un testimonio sobre su situación: no hay trabajo, no hay ingresos. Los manifestantes lanzaron al aire un grito que dio la vuelta al país: “Vuestra política nos matará más que el coronavirus”, dirigida al gobierno. Alzaron pancartas para reivindicar trabajo y alojamiento, para exigir el mejoramiento de las prestaciones de salud y educación, así como para denunciar la hogra (humillación) y la marginalización de su región, conocida sin embargo por su riqueza en gas natural. Resumiendo todas las razones que llevaron a miles de ciudadanos a manifestarse, uno de los jóvenes manifestantes explicaba: “Es la reunión del joven de Laughouat que tiene treinta años o más, titular de diplomas y que se encuentra en los límites de lo soportable en la ciudad del gas. Es la reunión del enfermo que se encuentra abandonado a su suerte en los hospitales. Es el lugar de ese viejo jubilado maltratado frente a la oficina postal donde viene a retirar algunas monedas. Es la reunión del médico que trabaja en estructuras desprovistas de medios. Es la reunión de los habitantes de Laghouat que doblan sus espaldas bajo el peso de los tanques de gas, contemplando el  Hassi R´mel (yacimiento de extracción de gas natural) desde donde se exporta gas a Francia y a Europa. Es la reunión de un hombre humillado por la burocracia de la administración”.

“La muerte horrible de Tinhinane, una mujer y una trabajadora”

La televisión argelina confirmó el asesinato, por su marido, de la periodista Tinhinane Leceb, presentadora de la cadena TV4 TamaIight. Según las asociaciones de mujeres, se trata del 55vo asesinato desde el inicio de la pandemia en marzo del 2020. El entierro en su pueblo natal dio lugar a una reunión de protesta. En un comunicado, la red Wassila (que combate por la defensa de los derechos de las mujeres) va contra el gobierno, en especial contra el ministerio de la comunicación, que dirigió sus condolencias a la familia de Tinhinane como si se hubiera tratado de un deceso por muerte natural: “Usted ha hablado de la muerte de Tinhinane -que Dios tenga en su gloria- como si fuera una muerte natural, como si se hubiera vuelto normal matar a una mujer y que su muerte sea considerada como un deceso como los otros. Ni una sola palabra sobre el asesinato horrible que destruyó a Tinhinane, mujer y trabajadora.” El combate por los derechos democráticos de las mujeres, y en particular por la abrogación del Código de la familia adoptado por el régimen del partido único en 1984, que hace de la mujer argelina una ciudadana menor de por vida, está de vuelta desde febrero de 2019 en el marco del Hirak.

¡Dalila Touat y todos los detenidos de opinión deben ser liberados!

El 19 de enero, el tribunal de Mostaganem condenó a Dalila Touat, de 45 años y profesora de física, a 18 meses de prisión y una multa. Era perseguida por “ultraje a un cuerpo constituido”, “difamaciones” y “publicaciones que atentan al orden público”. Está acusada también de haber incitado a los ciudadanos a no votar en el referéndum sobre la revisión constitucional del 1° de noviembre del 2020. Como siempre, el expediente de la acusación está vacío. Se apoya en escritos de la enseñante en las redes sociales.  A través de Dalila Touat, es el movimiento de los desempleados y de los jóvenes precarizados el que está en la mira. Su condena, que sobreviene después de las revelaciones del joven Walid Nekkiche -en detención provisional desde hace quince meses- sobre el uso de la tortura sobre los detenidos de opinión, es una nueva violación a la libertad de expresión. Dalila Touat es la última de una larguísima lista de víctimas de la represión en Argelia. Para solo hablar del período reciente, recordemos que es desde el 27 de enero del 2019 que Hadj Ghermoul, militante del Comité Nacional de defensa de los derechos de los desempleados, había sido detenido y luego condenado a seis meses de prisión por haber levantado, y fue uno de los primeros, la pancarta “No al quinto mandato”.

¿Y ahora?

A modo de conclusión -provisional-, demos la palabra una nueva vez a nuestros corresponsales que, en la editorial n° 43 de la Carta de Minbar El Oummel (23 de enero del 2021) escriben: “El cambio de política pasa por el cambio de régimen, para que hablemos realmente de “un Estado por el pueblo y para el pueblo”. Es ese combate el que llevamos a cabo por una Asamblea constituyente soberana a través de la cual el pueblo decidirá sobre su futuro, las formas y el contenido de las instituciones que habrá que instalar. La experiencia de las luchas de los trabajadores, en particular tunecinos, muestra que, para cumplir su misión, la Asamblea constituyente deberá dotarse de un programa que empiece por mermar al sistema de propiedad privada de los medios de producción para satisfacer todas las reivindicaciones democráticas y sociales. Para que sea así, los sindicatos obreros deben romper con el Estado burgués y realizar su unidad con el fin de llevar a los trabajadores a la lucha por terminar con el régimen por la huelga general.

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Puntos de referencia

Hace dos años, el 16 de febrero del 2019 en Kherrata…

El rechazo a un quinto mandato presidencial anhelado por Bouteflika había suscitado, el 16 de febrero del 2019, una primera manifestación en Kherrata. En los días que siguieron, numerosos llamados a manifestar circulan en redes sociales. El 22 de febrero centenas de miles de argelinas y argelinos descenderán a las calles en numerosas ciudades, y en Argel para comenzar, donde toda manifestación era prohibida desde 2001. Citando a nuestros corresponsales, la Tribune des Travailleurs n° 178 (27 de febrero del 2019) escribía: “Alzando la bandera nacional, los manifestantes retomaban la consigna contra el quinto mandato y contra el régimen, y se dirigían sistemáticamente hacia los edificios que representan al poder”. Es el principio de un movimiento cuya historia va a presenciar, durante meses, a millones de mujeres y hombres los días viernes invadir las calles con el grito de “¡Yetnahaw Gaa!” (¡que se vayan todos!). Después de los estudiantes el 26 de febrero, con las mujeres, particularmente numerosas en la calle el viernes 8 de marzo, se genera un primer giro. Citando a los militantes argelinos, la TT n° 180 del 13 de marzo intitula: “el elemento que marca la jornada, es el surgimiento de la clase obrera argelina, llevando consigo a sus organizaciones en el terreno de las huelgas y de la huelga que se generaliza. En los grandes centros industriales, miles de trabajadores se reúnen con las secciones sindicales y, poco a poco, se unen a la huelga. A las 11 de la mañana, los trabajadores de la inmensa zona industrial de Rouiba deciden marchar rumbo a Argel y encuadran a los estudiantes que han hecho la unión con ellos”.  Ese será el principio de un movimiento, hasta ahora inacabado, de reconquista de las organizaciones sindicales por los trabajadores, y que encontrará su prolongación en la ola de huelgas actual. El surgimiento de la clase obrera será fatal para Bouteflika. A pesar de un último conciliábulo secreto de su clan, el 27 de marzo, habría renunciado el 2 de abril por órdenes del Estado mayor de la armada, que debe sacrificarlo para salvar lo esencial, mientras que las manifestaciones ya han lanzado la consigna “¡Fuera Bouteflika!”, “¡Fuera el régimen!”, “La palabra al pueblo” y “¡El pueblo es soberano!”. Los corresponsales de la TT escribían entonces, el 12 de marzo del 2019: “Para ello solo hay una vía: la que se viene adoptando desde hace 20 días, la de la organización de la movilización por los trabajadores y los jóvenes mismos con sus sindicatos arrancados de la tutela del Estado, con sus sindicatos independientes, sus sindicatos autónomos, sus secciones UGTA una vez recuperada su soberanía, con sus comités, etc.  Bajo todas las formas de organización, los trabajadores, los jóvenes y las mujeres se pusieron en movimiento, y con ellos grandes sectores de la población. Este movimiento no puede detenerse antes del establecimiento de la democracia plena y entera. Es la Asamblea constituyente soberana representando al conjunto del pueblo a quien le corresponde hacerlo”.

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