¡Abajo el bloqueo estadounidense contra Cuba! Depende del pueblo cubano decidir

Artículo extraído de Tribuna de los Trabajadores #300 28 de julio 2021

Desde el 11 de julio, en Cuba, las protestas que comenzaron en un pequeño pueblo cercano a la capital se extendieron por todo el país. El gobierno de los sucesores de Castro enfrentó una explosión nacional de ira popular. Las consignas lanzadas por miles de ciudadanos cubanos en todas las grandes ciudades fueron: “Tenemos hambre”, “No hay más comida, no más dinero, no más trabajo”, y también “Libertad, Cuba no es tuya”. La policía cubana intervino brutalmente, haciendo cientos de arrestos, un manifestante fue asesinado.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, intervino de inmediato para denunciar “un estado fallido que oprimía a su pueblo”, declarando “que estaba considerando varias cosas para ayudar al pueblo cubano”. Al mismo tiempo, el alcalde de Miami -donde se concentra la mayoría de los emigrantes cubanos- declaró que se debe recurrir a los ataques aéreos contra Cuba. El periódico The Organizer, publicado por activistas laborales estadounidenses vinculados al Comité Obrero Internacional*, denunció la monstruosa hipocresía del principal representante del imperialismo estadounidense. Desde 1962, sucesivos gobiernos estadounidenses han impuesto un bloqueo a Cuba en un intento de asfixiar su economía. Las condiciones de este bloqueo se vieron agravadas por una serie de medidas decretadas por Donald Trump, medidas que Biden mantuvo en su totalidad. Con razón, el Organizador subraya que la ayuda que el movimiento obrero estadounidense debe brindar al pueblo cubano es exigir el fin inmediato del bloqueo económico, el abandono de todas las sanciones: ¡Levanten el embargo ahora! ¡Que respire el pueblo cubano!

The Organizer también publica el aporte de un activista argelino que enfatiza que, no solo en Estados Unidos sino a escala global, “es deber de todos aquellos que pretenden ser parte del movimiento obrero y de la democracia poner fin a la “intolerable” presión ejercida sobre el pueblo cubano y el Estado cubano “. Agrega: “Sin embargo, no se puede tratar de eximir al gobierno de Castro de su responsabilidad en esta situación. Fue particularmente ilustrado en 2010 por la implementación de medidas antiobreras y antipopulares que, combinadas con las consecuencias del embargo, hicieron imposible la vida de las masas cubanas. Favorables a la burocracia del Estado y a los inversionistas, produjeron una profunda desigualdad social al tiempo que cuestionaban los logros de la revolución, particularmente en los sectores de la salud y la educación nacional. “

 La devaluación de la moneda cubana, las “reformas” destinadas a expandir el sector privado, el establecimiento de tiendas en las que se pueden adquirir bienes que de otro modo faltan, a condición de pagarlos en moneda extranjera, han agravado aún más la situación.  De hecho, en las protestas, que en general fueron pacíficas, algunas de estas tiendas fueron atacadas por manifestantes.

 Es indudable que es necesario, lo que va más allá de los límites de este artículo, reconsiderar las condiciones del desarrollo de la revolución cubana y del régimen que engendró. Una cosa es cierta: tanto como la soberanía nacional, la igualdad fue una de las aspiraciones de esta revolución. Hoy, el régimen, cuyas desigualdades se ven agravadas por una serie de medidas, respondió a las protestas con violencia y represión. El diario británico Financial Times (16 de julio) cita a un manifestante, un empleado que gana menos de 100 euros al mes: “Siempre he sido partidario de Fidel. Pero el actual presidente, que ni siquiera participó en la revolución, no vale nada. “

 La independencia y soberanía de Cuba, arrebatada por la revolución, solo puede ser defendida por el pueblo trabajador. No hay lucha efectiva contra el imperialismo mundial sin el pleno reconocimiento del derecho de los trabajadores a organizarse y hacer valer sus reivindicaciones, por lo tanto sin el levantamiento del bloqueo: ¡que respire el pueblo cubano!

Francois Forgue

* El Comité Obrero Internacional se formó en la Conferencia Mundial contra la Guerra, la Explotación y el Trabajo Precario, celebrada en Mumbai (India) en noviembre de 2016, y reunió a 350 delegados de 28 países.

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