Trump busca un acuerdo, ¡mientras Netanyahu quiere la guerra cueste lo que cueste!

La escalada guerrera reinicia. El 6 de junio, el ejército israelita ataca el sur del Líbano. El 7, como represalia, Irán lanza misiles balísticos en dirección de Israel. El 8, el Estado sionista replica con nuevos ataques aéreos sobre Teherán. Inquieto por ver cómo el conflicto recomienza, Trump llama al regreso a la calma… ¡sin mucho éxito!

   En estas últimas semanas, los intereses de Trump y de Netanyahu en la guerra contra Irán aparecen cada vez más contradictorios. El presidente estadounidense teme que el reinicio de los bombardeos por el Estado de Israel interfiera en las negociaciones de paz al cual él se avoca con el régimen iraní. Según un viejo embajador estadounidense en Israel, Daniel Shapiro, “Donald Trump desea poner progresivamente fin a la guerra con Irán y evitar que el Líbano no sea la causa de una nueva escalada del conflicto. Quiere asimismo que Gaza permanezca igualmente en calma, incluso que la situación comience a mejorar, si una fórmula se encontraba para iniciar el desarme de Hamas” (Le Monde del 6 de junio). Mientras que Netanyahu tiene necesidad de que la guerra continúe el mayor tiempo posible – para escapar a los procedimientos judiciales que tiene encima así como a la crisis política que crece en Israel -, Trump quisiera que el conflicto termine lo más rápidamente posible. Los stocks de municiones se agotan y la continuación de la guerra agrava la crisis política en su propio país.    El sitio de informaciones estadounidense Axios revelaba que Trump se había enfrentado a Netanyahu en un intercambio telefónico el 1° de junio: “Eres un desastre de maniático. Sin mí, estarías en prisión. Te he venido salvando el trasero. En el presente todo el mundo te detesta. Todo el mundo detesta a Israel por tu causa.” El 8 de junio exigió nuevamente que se estableciera un cese al fuego. “Las negociaciones finales sobre la “paz” continúan, bajo la reserva de que la ignorancia o la estupidez no vengan a estropearlo todo”, declaraba en su red social Truth Social. Aunque, “mientras que Donald Trump busca que Irán e Israel busquen la conclusión de un cese al fuego inmediato, Teherán anunció un cese de los ataques contra Israel. Pero en Israel la tonalidad es diferente: el Estado hebreo se prepara para muchos días de conflicto”. (RFI del 8 de junio).

   Hay sin embargo un sujeto en el que el Estado sionista de Israel y los Estados Unidos están de acuerdo: la defensa de sus intereses puede y debe hacerse por medio de la vida de cientos de miles de trabajadores y de jóvenes en la región, primeras víctimas de la guerra y de las masacres. Las críticas que Trump dirige a Netanyahu no le impiden presentar al Congreso de los Estados Unidos un proyecto de ley de defensa para 2027 que propone que sea consolidada la cooperación entre los Estados Unidos e Israel en materia de tecnologías de defensa…

   En una situación así, el deber más elemental para los trabajadores y los pueblos del mundo entero es la solidaridad con los pueblos libanés, palestino e iraní y la exigencia de detener inmediatamente los bombardeos y el financiamiento a la guerra.

Mientras tanto, las masacres en Palestina y el Líbano continúan.

   “Las grandes potencias tienen los ojos puestos en los mercados petroleros y en las elecciones, pero los que viven los conflictos en el Oriente Medio se sienten abandonados” (The Guardian del 5 de junio).

   El ministro libanés de la Salud habla de 3,593 personas muertas y casi 11,000 heridas en los ataques israelitas en el Líbano desde el 12 de marzo. Según las Naciones unidas, más de un millón de personas han sido desplazadas a través del país y sufren de inseguridad alimentaria: “El Sur del Líbano está en flamas. Las carreteras de Beirut están saturadas con los habitantes que huyen de sus hogares”, declaraba en X la coordinadora especial de las Naciones unidas por el Líbano.

   Al mismo tiempo, Netanyahu continúa su plan genocida en Palestina. Este fin de semana, 22 personas fueron asesinadas en Gaza bajo los ataques israelitas. Y cuando no son bombas, es la penuria de agua organizada por el Estado sionista a la cual deben enfrentar los habitantes de Gaza. Los tiros israelitas han destruido o dañado el 90% de las infraestructuras de agua y de su saneamiento. En Cisjordania, el ejército israelita continúa con sus exacciones: “El ejército ejecutó a un bebé palestino de 7 meses e hirió a sus padres después de haber abierto el fuego sobre el automóvil donde se encontraba la familia, mientras que ésta se había detenido, en conformidad con lo que le había sido ordenado” (The Guardian del 6 de junio).

   Si el Estado de Israel puede actuar de esta manera con total impunidad, es porque Trump y el conjunto de potencias imperialistas le dejan las manos libres a Netanyahu. Es un deber para el movimiento obrero y para sus organizaciones el confluir y organizarse conjuntamente para decir con una sola y misma voz: “¡Esto no puede durar más! ¡Hay que aislar al Estado genocida y derrotarlo!” “¡Y exigir a Macron que finalice, de inmediato, con todas las relaciones militares, económicas, diplomáticas, culturales y deportivas con el Estado de Israel!”

C.A.

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