
Furioso por su derrota en Irán, ¿Trump va a vengarse en Cuba? Hace algunas semanas declaraba:
“Una vez que hayamos terminado con Irán, nos ocuparemos de Cuba. (…) Les vamos a echar una seria mano.”
La “mano” en cuestión es el bloqueo petrolero total de la isla desde hace meses. Este agrava considerablemente el embargo impuesto por Estados Unidos desde 1962, cuando la revolución cubana expropió a las compañías estadounidenses.
Hasta ahora, ningún gobierno latinoamericano se ha atrevido a romperlo entregando el petróleo que Cuba necesita. Ni Venezuela, cuya presidenta ya no oculta su subordinación a Washington desde el secuestro de Maduro en enero, ni los gobiernos de “izquierda” de Sheinbaum en México o de Lula en Brasil.
La situación es dramática: los cortes cotidianos de electricidad amenazan a los hospitales y privan a la población de los medios elementales de subsistencia.
El bloqueo tiene un objetivo: provocar revueltas populares para llevar a la dirección cubana a capitular. Comprometida en conversaciones con los emisarios de Trump en México, acaba de dar un primer paso en ese sentido: el Partido Comunista cubano acaba de aprobar una serie de medidas sin precedentes de apertura al mercado.
Es necesaria la unidad más amplia para romper el bloqueo de Trump y permitir la entrada del petróleo que el pueblo cubano necesita. Esta exigencia es la forma práctica de la defensa de las conquistas de la revolución cubana, incompatibles con cualquier “apertura al mercado”.
Jean Alain
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