Aumento salarial docente: sólo para una coca y unas Sabritas

Por Lily Roja

El gobierno federal y la dirigencia del SNTE han presentado el aumento salarial al magisterio como una muestra de reconocimiento a las maestras y maestros de México. El anuncio oficial habla de un incremento de 9%, “entre prestaciones y reconocimiento al salario”, presentado el 15 de mayo por la SEP en el marco del Día del Maestro. Pero detrás de esa cifra se esconde una realidad mucho más dura: no hay recuperación real del salario docente, sino apenas un paliativo frente a años de carestía, endeudamiento y precarización.

El 9% no llega completo al bolsillo. De acuerdo con el desglose retomado por el magisterio de base, se divide entre 4.5% directo al salario y 4.5% a prestaciones. Es decir, sólo una parte impacta de inmediato en el ingreso mensual. A eso hay que restarle ISR, cuotas y descuentos. El resultado concreto para miles de docentes no es una mejora sustancial, sino unas monedas adicionales. Por eso la ironía que circula entre trabajadores de la educación es precisa: alcanza “sólo para una coca de 600 ml y unas Sabritas chicas en el OXXO”.

La burla es mayor cuando se compara el aumento con el costo real de vivir. Aunque el INEGI reportó para mayo de 2026 una inflación anual de 3.94%, esos porcentajes no expresan el golpe cotidiano que sufren las familias trabajadoras al pagar renta, transporte, alimentos, medicinas, uniformes, útiles escolares, gasolina, servicios y deudas. La inflación oficial puede bajar en las estadísticas, pero en los hogares obreros la quincena sigue sin alcanzar.

Para el magisterio, la situación es todavía más grave: muchas maestras y maestros ponen de su propio bolsillo materiales didácticos, copias, recursos para actividades escolares e incluso apoyos para estudiantes en situación vulnerable. El aumento se disuelve antes de terminar el mes.

No se trata sólo de un porcentaje insuficiente. Se trata de una política de Estado sostenida durante décadas: contener el salario de quienes trabajan mientras se garantizan las ganancias de bancos, grandes empresas y grupos financieros. El salario docente ha sido erosionado por reformas laborales, educativas y pensionarias que trasladan el costo de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores.

Por eso el aumento de 9% no puede separarse de la lucha por la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007. Esa reforma abrió paso a las cuentas individuales administradas por Afores, debilitó el derecho a una pensión solidaria y entregó los ahorros de los trabajadores al negocio financiero de los bancos. La CNTE ha colocado esta demanda en el centro de sus movilizaciones: salario digno y regreso a un sistema público, solidario y garantizado por el Estado.

El gobierno intenta usar el aumento como moneda de cambio para contener la movilización. Ofrece un pequeño incremento mientras evita tocar el fondo del problema: las Afores, la especulación con los ahorros de los trabajadores y la subordinación de las pensiones al capital financiero. Fortalecer PENSIONISSSTE o crear una aseguradora pública no resuelve la demanda central: jubilación digna y pensión completa.

Desde una perspectiva de clase, este aumento debe ser desenmascarado. No es una dádiva del gobierno ni una conquista suficiente. Es resultado parcial de la presión ejercida por las movilizaciones del magisterio democrático, pero también es utilizado por el gobierno y la burocracia sindical para desactivar la lucha.

La tarea inmediata es fortalecer la organización desde las escuelas, delegaciones sindicales y asambleas de base. Hay que unir la lucha del magisterio con la de todos los trabajadores: salud, burócratas, obreros, jornaleros, empleados de servicios, precarizados y juventud explotada.

La demanda debe ser clara: aumento salarial digno, indexado al costo real de la vida; abrogación total de la Ley del ISSSTE 2007; eliminación de las Afores; restitución de un sistema solidario de pensiones; y recuperación de las ganancias acumuladas por bancos y corporaciones.

Desde Tribuna de los Trabajadores lo decimos con claridad: ningún maestro debe conformarse con un aumento que apenas alcanza para una coca y unas Sabritas. Todo el apoyo a las movilizaciones de la CNTE y del magisterio democrático. Por salario, pensión y vida digna: que la crisis la paguen los capitalistas, no los trabajadores

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