CANADA: EL IMPERIALISMO PONE EN TELA DE JUICIO LOS DERECHOS OBREROS Y DEMOCRÁTICOS.

A continuación reproducimos el Editorial del número 15 del Boletín de enlace de los Trotskistas de Canadá

Incendio de Iglesias en Canadá por genocidio a niños indigenas

Cuando hablamos del capital, particularmente en su fase decadente, el imperialismo, hablamos a su vez de la destrucción de las fuerzas productivas en una escala de masas como del retroceso de las conquistas obreras y democráticas, las guerras, etc… En la época del imperialismo, los problemas que parecían haber sido resueltos regresan a la superficie bajo formas muchas veces bárbaras, como la oposición de la burguesía del Estado Español a la independencia de Cataluña y la prohibición al POID en Francia a manifestar. Es en ese marco donde se sitúa la negación de la auto-determinación de los pueblos, negación que va incluso hasta el desear negar, por todos los medios, la existencia de esos pueblos. Canadá es un país de los llamados democráticos y civilizados, una de las potencias financieras mundiales donde la cuestión de los derechos de los pueblos se plantea con una fuerte intensidad en este siglo XXI.

Es con una profunda emoción en todo el país, al interior de las poblaciones obreras y populares, que se recibió el anuncio del “descubrimiento”, a lo largo de un mes, de la existencia de niños bajo tierra, asesinados. Se contaron más de mil tumbas de niños autóctonos dentro de los internados administrados cotidianamente por la iglesia católica en Kamloops y en Cranbrook, en Columbia-Británica y en Marieval en Saskatchewuan.

Sabemos que Canadá fue conquistado en medio de duras batallas entre dos potencias, Francia y Gran-Bretaña, particularmente durante el siglo XVII. Fueron escenificadas por colonos europeos, franceses e ingleses y grupos de inmigrantes provenientes del sur de América del Norte (hoy los Estados Unidos).

Esto venía acompañado, no sin resistencia, de combates para arrancar a las poblaciones autóctonas de sus tierras y extirpar sus costumbres y su cultura. En ese proceso, una red de internados fue creado para los niños autóctonos y administrada por las iglesias cristianas, en particular por la iglesia católica bajo el mandato del gobierno canadiense.  De mediados del siglo XIX hasta el final del siglo XX (hasta 1996), más de 150,000 niños provenientes de los pueblos autóctonos fueron arrancados por la fuerza de sus padres enviándolos a internados al través de todo el país para “asimilarse” e “integrarse” a la sociedad europeo-canadiense; más de 4,100 niños murieron en ese proceso, asesinados en nombre de la supuesta supremacía étnica de los descendientes de los colonos venidos de Europa.

En lo que concierne a los tres sitios mencionados, el de Kamloops, que era para la ocasión el más importante establecimiento de esa red, había abierto sus puertas en 1890: fue cerrado en 1969. El internado de Cranbrook (1898- 1970) era administrado por las Hermanas de la Providencia del Instituto de la Caridad y los miembros laicos del monasterio de María Inmaculada. El de Marieval, en cuanto a él, abrió sus puertas en 1898 y las cerró en 1996; era un sitio administrado originalmente por los misionarios laicos de la Iglesia Católica, y después por las hermanas de Nuestra Señora de las misiones de Lyon en Francia y, en fin, por las hermanas de San José procedentes de San Jacinto en Quebec.

Imagen de los internados

Según uno de los informes de una Comisión oficial, llamada de “verdad y conciliación” de Canadá, esos internados fueron utilizados para cometer un verdadero genocidio contra los pueblos autóctonos, teniendo como fines: “eliminar los gobiernos autóctonos, ignorar los derechos de los Autóctonos, dar por terminados los tratados firmados y por medio de un proceso de asimilación, hacer de suerte que los pueblos autóctonos dejen de existir en tanto que entidades legales, sociales, culturales, religiosas y raciales en Canadá”. ¡Hablamos del mismo tratamiento que el imperialismo tiene reservado a todos los pueblos del planeta para el control de las riquezas en un escenario de guerra y de sobrexplotación de la clase obrera mundial!

Este es el sentido de todos los encuentros a todos los niveles de los principales dirigentes de este mundo, como la cumbre del G7 entre los cuales Canadá forma parte (con los Estados Unidos, Alemania, Gran-Bretaña, Francia, Italia y Japón) y que tuvo lugar en la estación balnearia de Carbis-Bay (sur-oeste de la Gran-Bretaña) del 11 al 13 de junio y la cumbre de la OTAN del 14 de junio en Bruselas…bajo la férula del imperialismo americano representado por Joe Biden. En todos estos encuentros y en muchos otros, el locatario de la Casa Blanca, para quien “América está de regreso”, que no es otra cosa que la versión Biden del “América primero” de su predecesor Donald Trump, debía recordarnos que todas las potencias imperialistas debían someterse a las necesidades del capital financiero de los Estados Unidos a través de la distribución de los “papeles” de sus “aliados”, en beneficio de la mayor potencia imperialista del momento. En el plano militar, “la Unión Europea debe ser “una entidad fuerte y dinámica”, (…) columna vertebral de la OTAN.” La cumbre del G7 en su comunicado no reprimió su saña contra el régimen de propiedad de Estado en el sentido de que “en relación a China y la competencia en el seno de la economía mundial, continuaremos las consultaciones sobre las formas colectivas que intentan poner en entredicho las políticas y las prácticas no mercantiles que comprometen el funcionamiento en igualdad de condiciones y transparencia de la economía mundial

En el mismo momento en que el Covid-19 continúa haciendo estragos en una buena parte del mundo, en particular con el deterioro de las condiciones sanitarias, las multinacionales del sector farmacéutico continúan embolsándose miles de millones de dólares, mientras que las vacunas anti-Covid no se producen ni se distribuyen a la altura de las necesidades de las poblaciones. Esto no les impide a los dirigentes del G7 declararse determinados a “poner un término a la pandemia y preparar el futuro intensificando inmediatamente el esfuerzo internacional para vacunar a los países en el mundo entero. Para ello, habrá que encaminar tantas vacunas seguras como sea posible a tantas personas como sea posible, en los plazos los más breves…Nuestra prioridad inmediata es vencer el Covid-19 y nuestro objetivo común es el de ponerle un hasta aquí a la pandemia en 2022”.

Es en este contexto caótico de alza de contagios por las variantes del coronavirus en muchos países y a través de todos los continentes que el G7 pretende revitalizar al capital poniendo en obra los “planes de reactivación” ya que, como todo el mundo lo sabe, el proceso de extracción de la plusvalía y la acumulación de la ganancia no puede sufrir interrupción alguna. La revista económica de la Banca Nacional de Canadá de mayo del 2021 estima que “de hecho, la reactivación se anuncia tan sólida en la segunda mitad del año en los países ricos que creemos que algunos productores sufrirán para satisfacer la demanda, un fenómeno que conlleva el riesgo de alcanzar alzas de precios más vigorosas que aquellas a las que estábamos acostumbrados antes de la crisis. Mantenemos nuestra previsión de crecimiento mundial para 2021 sin cambios en un 6%, la revisión al alza para los Estados Unidos se compensaría por un crecimiento más débil en las economías emergentes (…). El recrudecimiento de las infecciones desacelerará el crecimiento económico en las regiones más duramente afectadas”.

Tienen el mérito de la claridad, pero cualesquiera que sean las condiciones, es la clase obrera en todos los países y los pueblos en los países dominados que deberán pagar el costo de la crisis del capital financiero en vías de putrefacción por la sobreexplotación y el saqueo de las riquezas. Ese mismo informe prevé que Canadá podría sacar todas las ventajas posibles en ese sentido: “(…)  podría incluso sobrepasar a los Estados Unidos al cabo de algunas semanas dado que la voluntad de ser vacunado es más fuerte si le creemos a las últimas encuestas… (82% contra 67%)”. Pero el informe parece dejar de lado el hecho de que las condiciones históricas y la estructura económica de este país lo vuelven, hasta hoy en día, altamente dependiente de los Estados Unidos. Por ejemplo, el 80% de las exportaciones de Canadá tienen a los Estados Unidos como destinatario. Esta dependencia se encuentra enmarcada y agravada por el T MEC, que vincula a México y a Canadá al capital financiero de EEUU.

En lo que concierne a los efectos del Covid-19, el número de decesos a finales de junio del 2021 se eleva a 26,299, de los cuales el 78% acontecieron en Quebec y en Ontario; 25,722,762 personas han recibido una dosis mientras que 10,662058 (el 31% de la población) han sido enteramente vacunados. Statistique Canada indica que la tasa de desempleo nacional era de 10.5% en marzo y que las pérdidas de empleo han afectado a 303,000 puestos de trabajo hasta el me s de abril. La pandemia del Covid ha puesto al desnudo el carácter de fragilidad de las condiciones sanitarias en Canadá, en particular por las limitadas unidades de cuidados intensivos y sobre todo por la ausencia de una política pública en dirección a la investigación en materia de vacunación, tanto más que, con la irrupción de “variantes” del coronavirus incluida la variante Delta presente en más de 85 países, sería “más preocupante” (OMS), dado su grado más elevado de contagio y peligrosidad, según esa institución.

Y sin embargo los medios que permiten aliviar las patologías conocidas y proteger a la población contra las enfermedades emergentes y contra eventuales 3ª y 4ª olas… de la pandemia, existen. Mientras el país se vea plegado a los diktats de la administración americana y a las multinacionales USA de la industria farmacéutica, se ve planteada como una necesidad, en Canadá como en otros países imperialistas, el requisar los miles de millones de dólares que han sido otorgados a las multinacionales bajo el pretexto de apoyar la economía, nacionalizar los laboratorios e institutos de investigación, así como las patentes sobre las vacunas, asegurar la producción de medicamentos y vacunas en diferentes países y reconstruir los sistemas sanitarios y de protección social. Se imponen también medidas de rompimiento con el capital y el imperialismo para terminar con el desempleo, salvar a la escuela, rehabilitar y desarrollar las infraestructuras y satisfacer las aspiraciones de los trabajadores, de los pueblos y de la juventud.

En Canadá, se desarrollan movimientos de huelga en los sectores de la salud, de la enseñanza, de los transportes (Puerto de Montreal), de la alimentación (Exceldor), etc. sobre cuestiones ligadas a las condiciones impuestas a los trabajadores por la explotación capitalista como son los horarios de trabajo, los descansos y el aumento de salarios. Hay grandes movimientos de protesta de las poblaciones de las primeras Naciones, Esquimales y Mestizos, como respuesta al “descubrimiento” de tumbas anónimas de niños autóctonos, así como por sus reivindicaciones de sus derechos culturales y sociales.

Montreal Old Port worker Konrad Lamour stands with a sign in Montreal, Friday, October 14, 2016. THE CANADIAN PRESS/Graham Hughes

Las reivindicaciones de los pueblos autóctonos están ligadas a las de la clase obrera. Esto está detrás de la exigencia de la elección de una Asamblea Constituyente Soberana en cada provincia y cada territorio por el reconocimiento de la cultura (idiomas, costumbres) de los pueblos autóctonos y la restitución de sus tierras, la gratuidad de la enseñanza y las becas gratuitas para todos los estudiantes, la gratuidad de los cuidados de la salud para todos, la nacionalización de los principales medios de producción, la ruptura de Canadá con el NAFTA II…etc.

Todos estos procesos, así como el movimiento de resistencia palestina (ver la Declaración del CORCI en este Boletín), el levantamiento popular por los derechos sociales y democráticos en Colombia, en Esuatini, las huelgas obreras en los Estados Unidos, en Francia, en África del Sur… son parte integrante del combate de la clase obrera y de los pueblos contra el capital, el cual sobrevive solamente gracias a los ataques y las guerras contra los pueblos beneficiándose, para lograrlo, del apoyo de las direcciones de los aparatos políticos y sindicales. La organización y el evento próximo de la 2ª Conferencia mundial contra la guerra y la explotación por el Comité Obrero Internacional por la Internacional Obrera es una fase importante del combate contra la división en la vía de la emancipación de la humanidad.

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