“¡Albania no está en venta!” Manifestaciones contra el proyecto político e inmobiliario del yerno de Trump.

El 23 de mayo, los habitantes de Zvërnec, en Albania, descubrieron alambradas y máquinas de construcción en una playa considerada pública. Supervisada por la policía y agentes de seguridad, la playa se encuentra hoy bloqueada por enrejados.

Se trata de los inicios de un proyecto turístico de lujo de Jared Kushner, yerno de Donald Trump y esposo de Ivanka Trump, anunciado hace dos años. Este proyecto prevé la construcción de propiedades privadas y complejos de lujo (hoteles, villas y departamentos) en la isla Sazan. Su costo esta estimado entre mil millones cuatrocientos mil y cuatro mil millones de dólares.

Sin embargo, la zona esta clasificada como paisaje protegido, debido a sus raras dunas, de sus flamencos rosas y de sus tortugas marinas. Es la reserva natural entre las más preciadas en Albania.

El gobierno albanés lo asume plenamente. Surgido de la descomposición del régimen estalinista de Enver Hoxha, Edi Rama, el Primer ministro que acaba de ser reelegido para un cuarto mandato consecutivo (a pesar de las acusaciones de fraude electoral) acordó los permisos de construcción a través del Consejo nacional del territorio y de urbanismo que dirige. Defiende un proyecto “extraordinario” que pretende hacer entrar a Albania entre los “campeones del turismo”. Promete igualmente una adhesión a la Unión europea antes del 2030. En los hechos, esta orientación se traduce en un acercamiento con Trump y Netanyahu, aunque también con Giorgia Meloni. La Primer ministra italiana tiene ya un acuerdo de 653 millones de dólares para construir, en territorio albanés, centros de detención para migrantes expulsados de Italia.

Para Edi Rama no se trata de un único ensayo en materia de privatizaciones y de sumisión a los intereses capitalistas. Su gobierno ha llevado proyectos similares en el litoral, en Durrës, en donde el proyecto Durrës Yachts & Marina (dos mil quinientos millones de dólares) transformó de la misma manera una zona costera en complejo de lujo.

Affinity Partners, la sociedad de inversión de Kushner par adquirir Sazan, está financiada en gran parte por capitales sauditas (2 mil millones de dólares). Esta sociedad, creada por Kushner invierte masivamente en proyectos inmobiliarios israelitas. Recordemos que es el mismo Kushner quien había sugerido, por la primera vez, valorizar “las preciosas propiedades al lado de la playa” de una Gaza destruida por el genocidio, lo que dio origen al proyecto de “Riviera del Medio Oriente” de Trump. Edi Rama se defiende de todo vínculo con Israel, calificando de “teorías de complot” las acusaciones que tienen que ver con la venta a inversionistas israelitas.

En las bases la ira aumenta. Los 31 de mayo y el 1° de junio una manifestación masiva invade las calles de Tirana. Miles de ciudadanos convergieron en la capital, y el cortejo se dirige al encuentro con el poder, con el ministerio del Medio ambiente pasando por el ministerio del Interior. Las consignas son claras: “¡Albania a los albaneses, no a los oligarcas!” “¡Israel, vete!” “¡Nuestra tierra en Albania no esta en venta!”, “¡Edi Rama, dimisión!”.

El movimiento supera ampliamente la sola cuestión del medio ambiente. A los habitantes de Zvërnec se añaden los de Rrjoll, de Durrës y de otras regiones confrontadas a proyectos similares. Todos denuncian lo mismo: la privatización, la corrupción, la opacidad de las decisiones públicas y la desposesión de las tierras en provecho de los capitalistas.

Clément Birek

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