Francia: «¡Harían falta 16 000 bomberos adicionales!»

Entrevista con Sébastien Delavoux, coordinador del colectivo de la CGT de trabajadores de los Servicios Departamentales de Incendios y Salvamento (SDIS), extraída de La Tribune des Travailleurs #550 semanario del Partido de Trabajadores francés

Francia atraviesa una nueva oleada de incendios forestales, favorecidos por las temperaturas extremas, la sequía y las sucesivas olas de calor. La temporada de incendios de 2026 comenzó varias semanas antes de lo habitual y ha obligado a movilizar diariamente a miles de bomberos, poniendo nuevamente en evidencia la insuficiencia de personal, vehículos y medios aéreos para enfrentar las consecuencias cada vez más graves del cambio climático.

La entrevista con Sébastien Delavoux se publica en este contexto, marcado también por los recortes y las restricciones presupuestarias impuestos a los servicios públicos y sociales. Mientras los bomberos —un servicio público esencial para proteger la vida de la población— trabajan con plantillas insuficientes, jornadas extenuantes y equipos envejecidos, el Gobierno francés ha decidido incrementar en 6 700 millones de euros el presupuesto militar para 2026, acelerando el rearme y la preparación de las Fuerzas Armadas para una eventual guerra de alta intensidad. La contradicción es evidente: faltan recursos para combatir los incendios, atender los hospitales y garantizar los servicios públicos, pero sobran miles de millones para las armas y la militarización.

Detrás de este fenómeno, ¿cuál es la realidad?

Existe una realidad cruel: el 90 % de los incendios tiene un origen humano.

Las obligaciones legales de desbroce —OLD, por sus siglas en francés— solo se cumplen en un 30 % en los lugares donde existen. El 5 % de los incendios representa el 75 % de la superficie quemada.

Desde hace más de quince años, los científicos nos alertan sobre las consecuencias del cambio climático, y el diagnóstico sigue siendo el mismo: una intensificación del fenómeno, con incendios potencialmente más violentos; una ampliación de las zonas expuestas al riesgo, pues el peligro de incendios forestales avanza hacia el norte y aumenta la superficie de los bosques; y una prolongación de la «temporada de incendios forestales», que comienza cada vez más temprano y termina cada vez más tarde.

¿Cuál ha sido la respuesta de los gobiernos?

Entre 2004 y 2022 se perdieron mil camiones destinados específicamente a combatir los incendios forestales. El pedido de 1 083 vehículos anunciado por el presidente de la República en octubre de 2022 no permitirá responder a las necesidades existentes.

La flota aérea está envejecida y no existe una programación seria y ambiciosa para la adquisición de nuevos aparatos. Actualmente hay un avión bombardero de agua menos que en 1983, cuando se disponía de 21 aeronaves de este tipo.

No se ha llevado a cabo una contratación masiva de bomberos profesionales. El número de bomberos voluntarios permanece estable, pero estos se encuentran cada vez menos disponibles.

Para la CGT, ¿qué debe hacerse para responder a esta situación?

Es indispensable, entre otras medidas:

— Aumentar el número de bomberos profesionales. Harían falta 16 000 adicionales para garantizar las 4 000 guardias permanentes que actualmente son cubiertas bajo el estatuto de bombero voluntario.

— Incrementar la flota de vehículos para combatir incendios forestales hasta alcanzar las 5 000 unidades, frente a las 3 871 disponibles en 2024 y las 4 909 que existían en 2007.

— Mejorar las estaciones de bomberos, combatiendo la toxicidad de los humos y protegiendo la salud de los trabajadores. También se necesita un mejor aislamiento térmico que permita descansar en instalaciones frescas entre dos intervenciones durante los periodos de calor extremo.

— Proporcionar mayores recursos a los servicios de urgencias de los hospitales públicos. Esto permitiría liberar tiempo de trabajo de los bomberos, al reducir las largas esperas para entregar a sus pacientes.

— Reducir la jornada laboral de los bomberos, que con frecuencia trabajan más de 2 000 horas al año.

— Respetar las normas de interrupción y descanso del servicio, así como aplicar a los bomberos voluntarios reglas elementales de protección de la salud, limitando las condiciones de su compromiso ciudadano.

También es necesario iniciar una reflexión general sobre la organización de la Seguridad Civil, con el objetivo de garantizar una igualdad real de los ciudadanos en el acceso a los servicios de emergencia. Desde 2014, el tiempo de llegada del primer vehículo de auxilio ha aumentado en dos minutos.

Asimismo, se necesitan recursos para la prevención, mediante el fortalecimiento de la Oficina Nacional de Bosques, Météo-France y el cuerpo de bomberos forestales, que se encargan, entre otras tareas, de hacer cumplir las obligaciones legales de desbroce.

Entrevista realizada por Jean Delarue

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