TÚNEZ « Estamos en un momento crucial”

Entrevista con Jalel Ben Brik Zoghlami, militante comunista, antiguo preso político, uno de los fundadores del Frente Popular 

¿Cómo valoras la situación en Túnez? 

La situación política y social ha empeorado brutalmente. Ya estaba en crisis, pero los anuncios del gobierno han precipitado las cosas. 

Tras la revolución y la caída del régimen de Ben Ali en enero de 2011, Túnez ha tenido once gobiernos sucesivos. Todos ellos ligados a través de la aplicación de los programas de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional (FMI) que comenzaron ya en 1985. La mayoría de estos gobiernos han incluido al partido fundamentalista Ennahdha y los partidos « modernistas », y también a los llamados « tecnócratas » independientes, pero que en realidad son altos funcionarios vinculados al Banco Mundial y al FMI, así como antiguos funcionarios del régimen de Ben Ali reconvertidos después de 2011. 

Ante la debilidad de los partidos burgueses, reina un capitalismo de tipo colonial, en el que el imperialismo francés, la Unión Europea, el imperialismo estadounidense, las monarquías del Golfo (Qatar, Emiratos y Arabia Saudí) y, más recientemente, Turquía, desempeñan un papel importante. 

No obstantes, todos estos gobiernos han mostrado una debilidad. Sus programas de austeridad y « ajuste » no han podido pasar e imponerse por la fuerza. Como tampoco ni el movimiento popular ni la Central Sindical Union General Tunecina del Trabajo (UGTT), que se encuentra en el centro, pudieron ser derrocados. 

Por supuesto, desde 2011, hemos experimentado contratiempos. Pero las masas no han cesado nunca sus protestas, sus plantones, sus manifestaciones sobre las consignas de la revolución: la exigencia de trabajo, de un sistema de salud, de programas de desarrollo para las regiones desfavorecidas, etc. Ni un solo año, ni solo mese sin huelgas y manifestaciones de tal o cual sector de la clase obrera: hubo dos huelgas generales, movimientos, como el de la administración pública, huelgas convocadas por los Centros regionales de la UGTT. 

La burguesía tunecina y sus amos internacionales no han encontrado la fórmula gubernamental que permita una cierta estabilidad política, especialmente durante las elecciones presidenciales de octubre de 2019, en las que se plebiscitó a Kaïs Saïed candidato « sin partido ». 

¿Cuáles son las brutales medidas que el Gobierno quiere aplicar? ¿Cuál es la reacción del movimiento obrero? 

Lo que Mechichi, el actual Primer ministro promete es un programa de liquidación pura y simple del sector público. Es la vieja receta de las instituciones internacionales para acabar con las empresas públicas (Tunisair, Tunisia Ferries, bancos públicos, etc.), para imponer una congelación de los salarios y las contrataciones en el sector público, con el objetivo, a largo plazo, de liquidar el 20% de los puestos de trabajo. El Primer ministro lo justifica por las condiciones establecidas por los prestamistas: “Si no aplicamos estas medidas, no obtendremos los créditos de los prestamistas”. Las medidas anunciadas incluyen también el fin de las subvenciones públicas a los productos alimentarios básicos, lo que se traduce en una fuerte reducción del poder adquisitivo. 

Por último, el anuncio de la posibilidad de vender tierras agrícolas a multinacionales extranjeras (y en particular a las qataríes) ha provocado importantes protestas entre los pequeños agricultores, en regiones y sectores que no habían protestado anteriormente. Para las capas populares, la clase obrera, el campesinado, los jóvenes desempleados y las poblaciones de las regiones desfavorecidas, este anuncio de venta de tierras se considera como una provocación contra la soberanía nacional. 

La UGTT, organización histórica de la clase obrera tunecina, ha dicho claramente No a este programa de ajuste, No a la liquidación del sector público, No a la venta de tierras agrícolas, No a la congelación del precio de los productos alimentarios básicos. La semana pasada, el ejecutivo de la UGTT, ampliado a los secretarios de los veinticuatro sindicatos regionales, adoptó una posición clara, y convocó para el 17 de junio al amplio órgano de dirección de la Central, facultado para llamar a la acción. 

Las dos últimas semanas han estado marcadas por las movilizaciones contra la violencia policial… 

Varios casos de “abuso policial” cometidos en barrios obreros han dado la vuelta al mundo. La muerte de un joven durante un control policial en el distrito de Sidi Hussein, en el Oeste de la capital, y luego un vídeo que ha sido ampliamente difundido en el que se ve a agentes de policía golpeando y desnudando a un joven de 15 años, todo ello ha provocado una ola de indignación y rabia social en muchos distritos y regiones. Y esto es tanto más cierto cuanto que el responsable es el Primer ministro, que es también el ministro del Interior. En las manifestaciones se corea « ¡Abajo el gobierno de la miseria y la represión! »

¿Para concluir, unas palabras diez años después de la revolución tunecina? 

A pesar de los diez años de lucha del movimiento popular y de su eje, la UGTT, a pesar de las movilizaciones y de las luchas, existe también un cierto grado de desesperación entre los sectores desheredados y algunos sectores de la pequeña burguesía agobiada. Esto se refleja tanto en el voto a los integristas como en la ilusión que puede crear Abir Moussi, representante del Partido Destouriano Libre que aboga por la vuelta a Ben Ali (financiado por los Emiratos). 

Los partidos de izquierda se han debilitado. La dirección de la UGTT interviene en todas las cuestiones políticas y, en cierto modo, desempeña el papel de un partido obrero… pero se niega a proponer una salida a la cuestión del poder. Hoy nos encontramos en un momento crucial: la presión del capital internacional exige avanzar, por la fuerza, contra el movimiento de las masas. O esta presión lleva a la UGTT a ponerse a la cabeza de la movilización contra el gobierno, hacia la huelga general, en una perspectiva antiimperialista y democrática, o la rabia que está surgiendo irá en otras direcciones y corre el riesgo de volverse contra el movimiento obrero organizado.  

Entrevista realizada por Dominique Ferré el 16 de junio 

Extraída del boletín del Comité Obrero Internacional 190

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